Cuando conocemos a alguien, la igualdad parece ser lo más apropiado en cuanto a gustos colores y sabores. Todo parece ser igual, tal como una pelicula describe paso a paso los descubrimientos por el otro; un lindo gesto por una frase dicha simultaneamente, el gozo del interminable recordatorio de bandas y grupos musicales, la mirada de asombro ante una habilidad escondida y el increiblemente rápido olvido ante minusculas diferencias. Cuando la frase es dicha a destiempo, las comparaciones de gustos musicales termina y los asombros se tornan de color agrio la igualdad se vuelve semejanza. Semejanza pero no identidad, identidad pero paridad, paridad pero no acuerdo, acuerdo pero no tranquilidad, tranquilidad pero no paz, y paz pero no igualdad. &&&&&&&&&&&
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¿que tan semejantes podemos ser con la persona en cuestión?, ¿que rebabas habrá que limar antes de presentar gustos y preferencias?, ¿que tantos desperfectos se habrán de ocultar para encajar? ¿es que la igualdad existe?.
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