Cada vez que veo a Inés con ese vestidito rojo, lleno de tiernas flores en color rosita, paseando de la manera más campante por el jardín del rosarito, siento que cometo un crimen. Y en cierta manera creo que esto es verdad; Pues quiero matar pa' tenerla, quiero saber que se siente abrazarla mientras duerme y ya no saber lo que no se siente en vez, quiero que sea mía y de nadie más, privarla de su libertad y de sus andares tan coquetos, quiero robarla y tenerla juntita muy juntita, porque solo mía y de mis poderes podré fijarme de nuevo en otras cosas que no sea su vestidito rojo, ni sus flores de rosita ni su pasear por el jardín.
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